16.6.13

QUEMANDO LEÑA ES POSIBLE UNA MENOR CONTAMINACIÓN EN INVIERNO


Un reciente estudio realizado por el Centro de Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello determinó que Osorno, Temuco, Rancagua y Concepción están por sobre los niveles de contaminación de Santiago. Polución producida por la quema de leña que es el combustible estrella de los inviernos sureños.
El estudio en cuestión puede ser cuestionado por sus metodologías y sus resultados, pues no es lo mismo una medición de contaminantes en Concepción que en Temuco. En la capital penquista, el humo dura lo que demore en llegar la primera brisa costera, en Temuco simplemente no la hay. Pero una cosa es cierta, este y otros trabajos más los partes de prensa que durante estos meses abordan la problemática revelan un hecho evidente durante todos los inviernos desde Santiago al Sur.
El uso intensivo de leña como combustible de calefacción. En ausencia de una mejor posibilidad de calefacción, la combustión a leña es la predominante, es la más barata y la que mejor rendimiento entrega.
Además, queda en evidencia un aspecto muy importante, la total ausencia de una cultura del frío, de saber cohabitar con el frío. En el sur de Chile los inviernos son húmedos y fríos, en algunas partes muy fríos. En Lonquimay por ejemplo, a no más de 300 km de Concepción, en invierno se puede llegar fácilmente a los -25º Celsius y, prácticamente no existen viviendas bien adaptadas para esos crueles fríos.
Y un último punto que no es menor, actualmente en el mercado no existe ningún sistema de combustión a leña que sea realmente eficiente. Ni la mejor estufa a combustión lenta es realmente de combustión eficiente. Ni hablar de los sistemas de calefacción ambientalmente amigables, pues son exorbitantemente caros. Una casa de tamaño promedio con sistema de calefacción por radiadores de agua caliente cuesta del orden de los 2,8 millones de pesos ( US $ 5.600) su instalación y una factura mensual de gas del orden de los 80 mil a 300 mil pesos (US $ 162 a US$ 600). Sólo costeables por los más pudientes.
Históricamente el producto estrella de la calefacción de los hogares fue el brasero, un recipiente con brasas encendidas de carbón, altamente contaminante e ineficiente. Hasta bien avanzado el siglo XIX, los braseros fueron el estándar de calefacción desde la choza más humilde hasta el palacio más refinado. No por nada María Graham, una viajera y escritora inglesa llegó a decir que era más factible de encontrar un cálido hogar en invierno en la humilde casa de un pescador escocés que en un acaudalado palacio de Santiago.
Luego la influencia del cine y las revistas más que la funcionalidad puso de moda las estufas murales, esas chimeneas de postales, donde la única gracia que poseen es que te asan el frente y te congelan la espalda. En materia de calefacción son la ineficiencia elevada a su máxima expresión, pero estéticamente muy hermosas.
De este modo la ausencia de una cultura del frío tradicionalmente se ha manifestado en casas mal orientadas, mal aisladas y mal equipadas. Una vivienda correctamente orientada al sol y con amplios ventanales mejora radicalmente su climatización, de hecho existe toda una corriente en la arquitectura en torno a esta materia, la bioclimatización. De la aislación del frío ni hablar, prácticamente es un problema transversal, es raro ver una casa que haya sido correctamente planteada y construida en esto, pues lo normal es sacrificar la calidad de materiales para abaratar costos.
Un ejemplo que refleja muy bien esta ausencia de una cultura en torno al frío, lo tenemos en la fuerte cultura sísmica presente, lo que se traduce en construcciones reforzadas y firmes. En Chile, hasta la casa más humilde esta construida para resistir un terremoto, pero es totalmente vulnerable al frío.

Como el problema del frío y la subsecuente contaminación por quema de leña como combustible solo se podría resolver parcialmente en el largo plazo, tal vez en generaciones incluso. En el corto plazo apuesto a un cambio radical de tecnología en materia de estufas y de quema de leña como una solución real al problema del combate al frío y la contaminación resultante.

Conocidas mundialmente como estufas rusas o estufas suecas, con variantes en Alemania (conocidas como Kachelofen), Canáda y Estados Unidos, son un tipo de estufas de combustión lenta, pero de verdad, son realmente de combustión lenta y de alto rendimiento. En estos aparatos, el humo se va quemando en una serie de vueltas, hasta salir al exterior, así en tres, cuatro o más vueltas los humos van completando la combustión y de paso van calentando una masa de mampostería que retiene el calor durante horas y lo va liberando paulatinamente. Idealmente deben ser construidas con ladrillo refractario, pero en ausencia de este es posible construirlas con ladrillo simple o de piedras, estéticamente son muy hermosas y el estándar y la técnica se ha desarrollado a tal punto que hoy es posible de ver verdaderos centros de cocina (estufa, horno y cocina) integrados en esta modalidad.
Al inicio son lentas en calentar, luego de 2 horas (en promedio) de encendido comienzan a irradiar calor, pero una vez calentadas pueden estar durante horas temperando un hogar, pues también son lentas en enfriarse. Dada su combustión realmente lenta, consumen la mayoría de los gases presentes en el humo lo que se traduce en muy bajos niveles de contaminación final, y muy bajo consumo de leña y alto poder calórico. De ahí que se las conocen igualmente como estufas de alto rendimiento, pues realmente lo son.


Hace falta generar poco a poco una cultura en torno al frío, como parte de esta acción las estufas de alto rendimiento debieran ser en el futuro próximo parte del estándar de calefacción por leña en espera del desarrollo más competitivo de otros sistemas mejores aún como la geotermia por ejemplo. Por otra parte se debe hacer hincapié en mejorar el estándar de aislación térmica en los hogares y de los materiales a utilizar, incorporar como un tema estratégico la orientación del hogar. 

Más información  en Blog Estufas y Chimeneas. 

21.4.13

EL ALTO COSTO DEL LIBRO Y EL NEGOCIO EDITORIAL CHILENO



El alto costo que tiene adquirir un libro tiene causas que van más allá de la tradicional denuncia del IVA sobre este producto, que ciertamente influye bastante, pero aún sin el IVA, los libros seguirán siendo caros, pues este impuesto solo representa el 19% del valor final que el consumidor, o lector mejor dicho, cancela. El problema del libro en el país tiene sus causas  en varios factores donde el IVA solo es uno de tantos ingredientes que elevan excesivamente los costos.

El negocio Editorial en Chile tiene dos grandes campos de acción para sus ventas en el mercado muy bien asegurados y  con bastante colusión también, situación que violenta la libre competencia. Estos nichos están constituidos por los textos escolares y los libros de literatura en general.

MERCADO DE TEXTOS ESCOLARES

Los textos escolares son una verdadera mina de oro para las editoriales que tienen el dudoso privilegio de satisfacer la demanda que el generoso Estado les asigna de manera no muy clara por lo demás.

En 2011 el Ministerio de Educación hizo entrega de 17.410.000 textos escolares a un total de 3 millones de estudiantes. De estos, 385 mil libros corresponden a educación parvularia, 11.050.000 a educación básica y 5.975.000 de educación media. El monto total que la entidad invirtió en la compra de textos fue de aproximadamente 22 mil millones de pesos, 3 mil millones más que el año 2010, cuando se gastaron $18.255.723.000.

El mercado de los textos escolares se reparte entre dos editoriales; Santillana, un grupo que maneja el 42% de las editoriales del país  y Editorial SM, ligada a la Iglesia Católica  y que posee el 39% de las ventas del sector. Los libros de educación básica en la primera cuestan alrededor de $27 mil pesos y $28 mil pesos en el caso de enseñanza media.

Este mercado se mueve con el alto auspicio del Estado que, por la vía de licitaciones deja como gran ganador a la editorial Santillana que se quedó en 2011 con la edición y publicación de 26 libros, seguido por Cal y Canto con 14 títulos y editorial Norma de Chile con  otros 12 títulos.

Se trata de un mercado altamente concentrado en pocos actores, coludidos y   que impone sus precios irracionales y se trata también de una actitud que raya en la complicidad por parte del estado, donde es evidente que hay una falta de competencia. Estas editoriales poseen la “suerte” de tener en el Estado su principal poder comprador que por el volumen de productos define el estándar de los textos de estudios en uso. Así, una parte importante y no menor de estos textos se venden por fuera, en las librerías para la los alumnos de la educación particular a precios exorbitantes.

MERCADO LIBROS DE LECTURA EN GENERAL

Luego en el mercado de la lectura en general, hay trece editoriales importantes con mayor presencia en el mercado chileno y en algunos casos el internacional, como son: Arrayán Editores, Bibliográfica, Editorial don  Bosco, Ediciones B, Editorial Jurídica de Chile, Andrés Bello, Larousse Ediciones, Le Monde Diplomatiuqe, Mc Graw Hill, Pearson Educación, Editorial Planeta, Random House  Mondadori, Editorial SM y Santillana; el resto de las editoriales chilenas se encuentran casi  al mismo nivel, muy por debajo de los volúmenes de ventas de estas 13.

Estas editoriales publicaron en el año 2012 6.000 títulos, siendo la Región Metropolitana por lejos la principal fuente generadora editorial, las demás regiones para el caso prácticamente no existen en el mapa editorial chileno, que muestra otra variable del problema, la excesiva concentración del negocio en Santiago. Luego el punto que explica en gran medida el alto costo del libro en Chile es el limitado número de tirajes por títulos que convierte a cada título en un producto exclusivo. Así, al año, el 44% del número de copias de los títulos está en un rango de los 500 ejemplares y un 19% en el rango de tiradas de 1.000 ejemplares.  Con volúmenes de tiraje tan limitados se elevan considerablemente el costo del libro. Para colmo de males en Chile se lee poco, muy poco, lo que convierte a este circuito en un algo muy lejos de ser virtuoso y deja a los libreros con a penas ganancias con el “negocio del libro”.

Un 63,1 % de los chilenos que compra libros, lo hace en las librerías y un 22,6 % en la calle; la edad promedio de los mayores consumidores de libros oscila entre los 15 y 24 años de edad, que indudablemente este hábito está influido por factores como la incidencia escolar, universitaria y la disposición de tiempo para leer.  Un 12,1 % compra libros nuevos, el 7,8 % los compra usados y el 2,5 % accede a ellos en las bibliotecas.

El negocio Editorial chileno solo apunta a un mercado centralizado en Santiago como referente inmediato de respuesta de los lectores frente a un título publicado. De este modo solo en las 3ª Ediciones aparecen tirajes de 5.000 ejemplares y en raras ocasiones podemos ver tiradas de 10.000 ejemplares.

Para los impresores el costo de producción de 1 libro o de 100 es prácticamente el mismo, después de cierto rango, por tamaño del volumen de impresión ya no hay costos. Este punto es la clave a la que debe apuntar el negocio editorial, aumentar el número de copias por título publicado. Pero esta variable encuentra su piedra de tope en el limitado mercado lector y una baja cultura lectora de la población.

Las Editoriales chilenas piensan en un volumen limitado de producción para un mercado igualmente limitado, lo que eleva considerablemte sus costos finales que aún sin el IVA continuarían siendo caros.  Pero dejan de lado un tremendo mercado lector fuera de nuestras fronteras. Potenciales mercados donde vender los títulos son los países vecinos y luego el resto de Hispanoamérica, que por esas cosas fortuitas del destino, todos hablan y leen en español. El desafío del mundillo editorial chileno es pensar en un mercado mayor y atreverse a salir a la captura de este, esto aumentará el número de copias por títulos y reducirá el costo final de estos.

EL IVA AL LIBRO Y SU VERDADERO PESO SOBRE LOS COSTOS.

Perú, Estados Unidos y Chile son los únicos países en América que tienen IVA o Arancel al libro, de estos Chile aplica la tasa más alta, un 19% de IVA. En el caso de Perú, este país solo aplica el impuesto al libro a los textos importados quedando exentos de IVA la producción editorial propia.

El IVA representa un sobre precio de 19% del valor de un libro pero el simple ejercicio de calcular el valor de un libro estándar de uso profesional puede estar en un rango entre los $30.000 y $ 60.000 pesos. Para ejemplo trabajemos con un valor intermedio, un texto cuyo valor con IVA sea de $ 45.000.
Su IVA corresponde solamente a $  8.550.
Luego sin IVA su valor queda en $ 36.450.

Otro ejemplo, ensayos, antologías y novelas suelen estar en torno a los $18.000 pesos.  Su IVA (19%) sería de $ 3.420 pesos.
Este libro sin el IVA se vendería entonces en $ 14.580 pesos, que tampoco es precio muy barato.
El IVA encarece los libros, no cabe duda, pero sin este impuesto, los libros en Chile seguirán siendo caros pues el IVA solo representa el 19% del valor de estos.

NOTA AL PIE:

Los finlandeses leen en promedio unos 47 libros anuales, los islandeses 40 libros al año, en noruega en promedio leen 18 libros por año. En Alemania el 49,8% de la población se declara lector habitual, y leen 15 libros anuales por persona.

Según datos de la Asociación Nacional de la Educación de Estados Unidos (NEA), el 57 % de la población norteamericana acostumbra a leer contra un 26.5 % de los latinos que viven en Estados Unidos.

En Brasil, con 14.8 % de su población se declaran lectores habituales y en Colombia son un 37 %.
 En la Argentina cuatro de cada diez personas dicen haber leído de uno a tres libros en los últimos seis meses, es decir 7 libros al año.

En Chile se leen 1.3 libros por persona al año, pero en el 25% de los hogares nacionales no hay ningún libro y solo el 12,1% de la población compra libros siendo en su gran mayoría personas correspondientes al sector ABC1.


Fuente de los datos utilizados en esta crónica: Cámara Chilena del Libro; Informe anual 2012.

27.10.07

MARKETING VIRAL



El marketing viral y la publicidad viral se referirse a las técnicas de marketing que intentan explotar redes sociales preexistentes para producir incrementos exponenciales en "conocimiento de marca" (Brand Awareness), mediante procesos de autorreplicación viral análogos a la expansión de un virus informático.

Se suele basar en el boca a boca mediante medios electrónicos; usa el efecto de "red social" creado por Internet y los modernos servicios de telefonía móvil para llegar a una gran cantidad de personas rápidamente.

También se usa el término marketing viral para describir campañas de marketing encubierto basadas en internet, incluyendo el uso de blogs, de sitios aparentemente amateurs, y de otras formas de astroturfing diseñadas para crear el boca a boca para un nuevo producto o servicio.

Frecuentemente, el objetivo de las campañas de marketing viral es generar cobertura mediática mediante historias "inusuales", por un valor muy superior al presupuesto para publicidad de la compañía anunciante.

El término publicidad viral se refiere a la idea que la gente se pasará y compartirá contenidos divertidos e interesantes. Esta técnica a menudo está patrocinada por una marca, que busca generar conocimiento de un producto o servicio. Los anuncios virales toman a menudo la forma de divertidos videoclips o juegos Flash interactivos, imágenes, e incluso textos.

La popularidad creciente del marketing viral se debe a la facilidad de ejecución de la campaña, su coste relativamente bajo, (comparado con campañas de correo directo), buen "targeting", y una tasa de respuesta alta y elevada. La principal ventaja de esta forma de marketing consiste en su capacidad de conseguir una gran cantidad de posibles clientes interesados, a un bajo costo.


En principio el marketing viral es de relativo bajo costo, hay algunas técnicas y estrategias que son de difícil acceso para una campaña de recursos modestos. Por lo tanto generalmente se recomienda utilizar canales y vías de acceso barato o incluso gratuito, lo que genera la sensación de ser un mensaje creíble y no producto de una campaña.


ESTUDIOS DE MERCADO


El estudio de mercado se lleva a cabo dentro de un proyecto de iniciativa empresarial con el fin de hacerse una idea sobre la viabilidad comercial de una actividad economica.

El estudio de mercado se apoya en 3 grandes pilares.

Análisis del entorno general:
Se trata de estudiar todo lo que rodea a la empresa en diversos aspectos, como por ejemplo el entorno legal, el entorno económico, el entorno tecnológico y de infraestructuras, el entorno social/ideológico, etc.

Análisis del consumidor o de la demanda:
Estudia el comportamiento de los consumidores detectando sus necesidades de consumo y la forma de satisfacerlas, averiguando sus hábitos de compra (lugares, momentos, preferencias...), etc., fundamentalmente con el objetivo de mejorar las técnicas de venta de un establecimiento comercial o bien crear nuevos establecimientos que cubran la demanda no satisfecha de los consumidores.

Análisis de la competencia o de la oferta:
Estudiar el conjunto de empresas con las que se comparte el mercadodel mismo producto o sucedaneos.

Las PYMES y el pequeño empresario en general requieren de trabajos más a su medida. Gracias a mi formación profesional puedo realizar estudios a pedido y a medida, con gran flexibilidad de contenido, que permiten conocer aspectos de un negocio o de una iniciativa productiva, definidos por el Cliente.