9.5.18

Colapso vial del Gran Concepción




Según el INE (2016), en la región del Bio Bío circulan 512.107 máquinas, lo que equivale al 10,4% del total  nacional. De estas 244.450 corresponden al Gran Concepción. Este elevado crecimiento del parque automotriz  instala el desafío   por  descongestionar la ciudad. Tarea nada fácil cuando la única alternativa factible que se vislumbra es recurrir al transporte público de pasajeros. 


El uso de bicicletas y ciclo vías es una alternativa válida y factible, pero de orden secundario en cuanto a impacto global.

Quienes se movilizan en automóvil reconocen mejor que nadie las deficiencias que presenta el  transporte público. Ruidos molestos, malos olores, suciedad, exposición a la violencia de terceros, hacinamiento en horas punta, lentitud y demoras en los desplazamientos, etc.

Se pueden describir un sinnúmero de situaciones que inhiben el uso del trasporte público, pero sería lato de señalar.

Prueba de lo anterior es que quienes deciden utilizar el automóvil, es muy difícil que retornen como usuarios del transporte público.

Las deficiencias del servicio básicamente poseen tres fuentes de origen: público, privado y los usuarios.

Foto de Andrés Valdebenito vía Foro Chile Buses. Taxi Bus M. Benz, carrocería Inrecar. Línea 71 Buses Puchacay. Disponible en: http://galeria.chilebuses.cl/details.php?image_id=20095&sessionid=vgsstsvqkf7ku61ua936gm0cm3

El sector público es responsable de regular, diseñar y asignar los recorridos y establecer estándares del servicio. Pero en un ejercicio de simple observación se constata:
  • ·         Recorridos erráticos y mal diseñados.
  • ·         Sobre oferta o déficit de servicio de transporte público.
  • ·         Paraderos que no se respetan y paradas donde no corresponde.
  • ·     Irrupción en el centro de la ciudad de servicios de transporte de pasajeros de comunas alejadas del Gran Concepción, que contribuye a la congestión.

El sector privado (los empresarios del transporte), como los proveedores del servicio,  son los responsables de cumplir los estándares que la autoridad y los usuarios exigen. En un ejercicio de simple observación se constata:
  • ·         Limpieza de las máquinas deficiente o inexistente, tanto en el interior como en el exterior de estas.
  • ·         Mantenciones mecánicas deficientes.
  • ·         Contaminación acústica  por ruidos molestos y música a todo volumen.
  • ·     Contaminación visual por pegatinas, adhesivos y otros (que nada tiene que ver con el servicio), que solo generan suciedad.
  • ·           Contaminación por malos olores.
  • ·           Hacinamiento o sobre venta de pasajes en horarios punta.
  • ·           Conductores con fuerte déficit en habilidades blandas.
  • ·     Existencia en los conductores de una cultura particular, fuera de la norma, visible en varias practicas cotidianas.

 Los usuarios del transporte público son quienes pagan y alimentan el sistema. Pero así como se merecen un servicio de calidad, al ser de uso colectivo, deben cumplir un mínimo de reglas de buen vivir.  En un ejercicio de simple observación se puede constatar:
  • ·         Pasajeros en estado de ebriedad o drogados.
  • ·         Pasajeros cargados con bultos que debieran ir en un flete.
  • ·         Pasajeros que transportan productos que generan incomodidad y malos olores.
  • ·         Pasajeros que escuchan su música a todo volumen.
  • ·         Pasajeros con fuerte déficit en habilidades blandas.
  • ·         Ingreso de vendedores ambulantes.
  • ·    Ingreso de artistas callejeros que en algunos casos no califican para ninguna categoría de artista y solo generan molestia.

 Cuando el transporte público sea cómodo, rápido y fluido; limpio y libre de ruidos molestos; podrá ser una alternativa factible al automóvil. Por el contrario, si tanto las autoridades pertinentes, los empresarios y los propios usuarios no contribuyen desde su ámbito en mejorar estos estándares, el Gran Concepción colapsará más temprano que tarde.