Por donde se mire “la guerra contra las drogas” ha sido un rotundo fracaso, el fenómeno no solo se ha disparado, con ello aumentando el consumo de drogas, aumento en la variedad de estas y la rentabilidad del narcotráfico se ha disparado. Siendo algo inmorales podríamos decir: ¿qué es lindo el mercado no?. En lo único que ha sido exitosa esta guerra, es en encarcelar narcotraficantes, pero rara vez se trata de los “capos” de la droga.
Cabe entender que el combate a las drogas se ve fuertemente influenciado por el lobby de los grupos conservadores, que han impuesto su agenda y construido un manto de inmoralidad en torno a estas. El siguiente factor influyente es la presión de estos grupos en la agenda política, convirtiendo a productos que antaño se vendían libremente en engendros del demonio, que la ley debe perseguir.
De no existir el lobby conservador, sin dudas que el tratamiento del fenómeno hoy sería diferente. No hablaríamos de “guerra” sino, de gestión de un fenómeno económico más como cualquier otro (como el alcohol, los cigarrillos o las bebidas azucaradas, etc.).
Me explico. El comercio de sustancias ilícitas en estricto rigor es una actividad económica como cualquier otra. Se mueve bajo las mismas motivaciones que cualquier otro tipo de comercio; la de obtener la mayor rentabilidad posible. La violencia asociada al negocio de las drogas se origina en el propio Estado, que de manera extraña vemos como, economías de corte liberal, presionan para la intervención del Estado, prohibiendo este negocio y dejándolos fuera de la ley.
Todo el mundo sabe de las consecuencias que en Estados Unidos generó la prohibición de producción y venta de alcohol (Ley seca, impulsada por el lobby conservador), no solo se produjo más alcohol, sino que el consumo aumentó, a tal grado que la producción propia fue incapaz de satisfacer la demanda y fue necesario importar alcohol. Como el producto era ilegal entonces hablamos de tráfico y contrabando. La prohibición además le dio aire a la acción organizada del delito, que concentró el comercio en verdaderos oligopolios, naciendo con ello las “Mafias” que lo controlaban.
En un escenario de comercio ilegal, como no es posible resolver las diferencias por el imperio de la ley o el arbitraje, estas se resuelven por medio de la violencia. Les suena ahora lo que ocurre con el narcotráfico.
En suma, han sido los Estados quienes en actos de intervención movidos más por los fanatismos moralizantes los que han posibilitado escenarios sin control para el desarrollo del narcotráfico y todas sus nefastas consecuencias.
Cabe preguntarse, si realmente existe interés por controlar este flagelo, o simplemente se estira el problema para mantener con vida una actividad económica que, mal que mal mueve millones de dólares, activando de esta forma la economía financiera, siendo la maravilla para los banqueros de paraísos fiscales, a los que les llega el dinero en forma de un río de dólares.
Finalmente, cuando la DEA y el gobierno colombiano acaban con Pablo Escobar Gaviria y con ello el fin del cartel de Medellín. A caso no hicieron otra cosa que destruir un oligopolio de la droga para luego crear un monopolio en manos del cartel de Cali. En fin, ….












