El alto costo que tiene adquirir un libro tiene causas
que van más allá de la tradicional denuncia del IVA sobre este producto, que ciertamente
influye bastante, pero aún sin el IVA, los libros seguirán siendo caros,
pues este impuesto solo representa el 19% del valor final que el consumidor, o
lector mejor dicho, cancela. El problema del libro en el país tiene sus
causas en varios factores donde el IVA solo es uno de tantos ingredientes
que elevan excesivamente los costos.
El negocio Editorial en Chile tiene dos grandes campos
de acción para sus ventas en el mercado muy bien asegurados y con
bastante colusión también, situación que violenta la libre competencia. Estos
nichos están constituidos por los textos escolares y los libros de literatura
en general.
MERCADO DE TEXTOS ESCOLARES
Los textos escolares son una verdadera mina de oro para
las editoriales que tienen el dudoso privilegio de satisfacer la demanda que el
generoso Estado les asigna de manera no muy clara por lo demás.
En 2011 el Ministerio de Educación hizo entrega de
17.410.000 textos escolares a un total de 3 millones de estudiantes. De estos,
385 mil libros corresponden a educación parvularia, 11.050.000 a educación
básica y 5.975.000 de educación media. El monto total que la entidad invirtió
en la compra de textos fue de aproximadamente 22 mil millones de pesos, 3 mil
millones más que el año 2010, cuando se gastaron $18.255.723.000.
El mercado de los textos escolares se reparte entre dos
editoriales; Santillana, un grupo que maneja el 42% de las editoriales del
país y Editorial SM, ligada a la Iglesia Católica
y que posee el 39% de las ventas del sector. Los libros de educación básica en
la primera cuestan alrededor de $27 mil pesos y $28 mil pesos en el caso de
enseñanza media.
Este mercado se mueve con el alto auspicio del Estado
que, por la vía de licitaciones deja como gran ganador a la editorial
Santillana que se quedó en 2011 con la edición y publicación de 26 libros,
seguido por Cal y Canto con 14 títulos y editorial Norma de Chile con
otros 12 títulos.
Se trata de un mercado altamente concentrado en pocos
actores, coludidos y que impone sus precios irracionales y se trata
también de una actitud que raya en la complicidad por parte del estado, donde
es evidente que hay una falta de competencia. Estas editoriales poseen la “suerte”
de tener en el Estado su principal poder comprador que por el volumen de
productos define el estándar de los textos de estudios en uso. Así, una parte
importante y no menor de estos textos se venden por fuera, en las librerías
para la los alumnos de la educación particular a precios exorbitantes.
MERCADO LIBROS DE LECTURA EN
GENERAL
Luego en el mercado de la lectura en general, hay trece
editoriales importantes con mayor presencia en el mercado chileno y en algunos
casos el internacional, como son: Arrayán Editores, Bibliográfica, Editorial
don Bosco, Ediciones B, Editorial Jurídica de Chile, Andrés Bello,
Larousse Ediciones, Le Monde Diplomatiuqe, Mc Graw Hill, Pearson Educación,
Editorial Planeta, Random House Mondadori, Editorial SM y Santillana; el
resto de las editoriales chilenas se encuentran casi al mismo nivel, muy
por debajo de los volúmenes de ventas de estas 13.
Estas editoriales publicaron en el año 2012 6.000
títulos, siendo la
Región Metropolitana por lejos la principal fuente generadora
editorial, las demás regiones para el caso prácticamente no existen en el mapa
editorial chileno, que muestra otra variable del problema, la excesiva concentración
del negocio en Santiago. Luego el punto que explica en gran medida el alto
costo del libro en Chile es el limitado número de tirajes por títulos que
convierte a cada título en un producto exclusivo. Así, al año, el 44% del
número de copias de los títulos está en un rango de los 500 ejemplares y un 19%
en el rango de tiradas de 1.000 ejemplares. Con volúmenes de tiraje tan
limitados se elevan considerablemente el costo del libro. Para colmo de males
en Chile se lee poco, muy poco, lo que convierte a este circuito en un algo muy
lejos de ser virtuoso y deja a los libreros con a penas ganancias con el
“negocio del libro”.
Un 63,1 % de los chilenos que compra libros, lo hace en
las librerías y un 22,6 % en la calle; la edad promedio de los mayores consumidores
de libros oscila entre los 15 y 24 años de edad, que indudablemente este hábito
está influido por factores como la incidencia escolar, universitaria y la
disposición de tiempo para leer. Un 12,1 % compra libros nuevos, el 7,8 %
los compra usados y el 2,5 % accede a ellos en las bibliotecas.
El negocio Editorial chileno solo apunta a un mercado
centralizado en Santiago como referente inmediato de respuesta de los lectores
frente a un título publicado. De este modo solo en las 3ª Ediciones aparecen
tirajes de 5.000 ejemplares y en raras ocasiones podemos ver tiradas de 10.000
ejemplares.
Para los impresores el costo de producción de 1 libro o
de 100 es prácticamente el mismo, después de cierto rango, por tamaño del
volumen de impresión ya no hay costos. Este punto es la clave a la que debe
apuntar el negocio editorial, aumentar el número de copias por título
publicado. Pero esta variable encuentra su piedra de tope en el limitado
mercado lector y una baja cultura lectora de la población.
Las Editoriales chilenas piensan en un volumen limitado
de producción para un mercado igualmente limitado, lo que eleva considerablemte
sus costos finales que aún sin el IVA continuarían siendo caros. Pero
dejan de lado un tremendo mercado lector fuera de nuestras fronteras.
Potenciales mercados donde vender los títulos son los países vecinos y luego el
resto de Hispanoamérica, que por esas cosas fortuitas del destino, todos hablan
y leen en español. El desafío del mundillo editorial chileno es pensar en un
mercado mayor y atreverse a salir a la captura de este, esto aumentará el
número de copias por títulos y reducirá el costo final de estos.
EL IVA AL LIBRO Y SU VERDADERO
PESO SOBRE LOS COSTOS.
Perú, Estados Unidos y Chile son los únicos países en
América que tienen IVA o Arancel al libro, de estos Chile aplica la tasa más
alta, un 19% de IVA. En el caso de Perú, este país solo aplica el impuesto al
libro a los textos importados quedando exentos de IVA la producción editorial
propia.
El IVA representa un sobre precio de 19% del valor de
un libro pero el simple ejercicio de calcular el valor de un libro estándar de
uso profesional puede estar en un rango entre los $30.000 y $ 60.000
pesos. Para ejemplo trabajemos con un valor intermedio, un texto cuyo
valor con IVA sea de $ 45.000.
Su IVA corresponde solamente a $ 8.550.
Luego sin IVA su valor queda en $ 36.450.
Otro ejemplo, ensayos, antologías y novelas suelen estar en
torno a los $18.000 pesos. Su IVA (19%)
sería de $ 3.420 pesos.
Este libro sin el IVA se vendería entonces en $ 14.580
pesos, que tampoco es precio muy barato.
El IVA encarece los libros, no cabe duda, pero sin este
impuesto, los libros en Chile seguirán siendo caros pues el IVA solo representa
el 19% del valor de estos.
NOTA AL PIE:
Los finlandeses leen en promedio unos 47 libros anuales, los
islandeses 40 libros al año, en noruega en promedio leen 18 libros por año. En
Alemania el 49,8% de la población se declara lector habitual, y leen 15 libros
anuales por persona.
Según datos de la Asociación Nacional
de la Educación
de Estados Unidos (NEA), el 57 % de la población norteamericana acostumbra a
leer contra un 26.5 % de los latinos que viven en Estados Unidos.
En Brasil, con 14.8 % de su población se declaran
lectores habituales y en Colombia son un 37 %.
En la Argentina cuatro de cada
diez personas dicen haber leído de uno a tres libros en los últimos seis meses,
es decir 7 libros al año.
En Chile se leen 1.3 libros por persona al año, pero en
el 25% de los hogares nacionales no hay ningún libro y solo el 12,1% de la
población compra libros siendo en su gran mayoría personas correspondientes al
sector ABC1.
Fuente de los datos utilizados en esta crónica: Cámara
Chilena del Libro; Informe anual 2012.